Su voz me acuna,
un sopor se adueña de mí
y ya empiezo a dejarme ir.
Los brazos me cuelgan a los lados del cuerpo.
Estoy en un túnel
y los límites se desdibujan.
En mi mente solo hay lugar para esa voz.
Los ojos se me cierran.
Y en un último esfuerzo
me concentro en ese único sonido que me mantiene despierta.
Pero su voz calla.
Vencida por el cansancio,
me abandono a las calmas aguas del sopor que me cubre.
Sin fuerzas lo intento una vez más.
Pero dormida me dejo caer.
PD.: De verdad que me estoy durmiendo... Una gran flasheada que resulta cuando duermo poco y mal, espero que les guste, supongo. Si no, ya estaré dormida y a mis sueños no pueden entrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario