Él solo traía muerte.
Ella supo hechizarlo.
A sus pies él cayó rendido.
Perdido en su miseria,
la mente le consumían.
Esas dos malditas palabras
que un día ella le diría.
Ella siempre cambiando,
ella siempre inventando.
Lo que este hombre supondría,
las palabras no lo evitaron.
Manejada por sus emociones,
fue arrastrada de su lado.
Sabiendo que él volvería,
ella nunca dejó de esperarlo.