
Se fue.
Pasó delante mío y ni siquiera lo pude ver.
No volverá.
Solo los despojos consolarán mi tristeza.
Y no pude hacer nada,
la cobardía me ató a la tierra
para que no pudiera volar
y alcanzarle.
Pero ya no importa.
Lo perdí y no lo voy a recuperar.
Porque no alcanza con observar,
con desear.

