
Como anestesiada,
escucho, siento,
respiro.
No registro.
Las cosas pasan a mi lado
a una velocidad vertiginosa.
Parece que todo se escapa,
o será que yo estoy estancada.
Y luego todo será tranquilidad.
Tanto que desearé que empiece de vuelta,
toda aquella espiral de hechos
que luego vuelven a dejarme atrapada.