
Frágiles. Un soplo de la brisa de verano y salen despedidas como un polvito brillante.
Suaves. Un pétalo de rosa resulta aspe ro al acariciarlas.
Delicadas. No solo su cuerpo, sino su corazón; nunca se rompe, olvida, traiciona la palabra dada a ellas.
Invisibles. Solo nos permiten verlas en sueños.
Imaginadas. Les gusta aparecer en los cuentos.
Hermosas. Solo la luna comparte su belleza.
Hadas.